Un equipo de investigadores examinó cómo la resolución diagnóstica (la capacidad de los padres para procesar emocionalmente el diagnóstico de autismo) influye en el comportamiento de sus hijos. Participaron 179 padres de menores con autismo (edades 6-13 años), y se midieron tanto la aceptación emocional del diagnóstico como la activación parental (el grado en que los padres se implican activamente en el cuidado) y las dificultades emocionales y conductuales de los niños mediante cuestionarios validados.
Los resultados mostraron que cuando los padres lograban resolver emocionalmente el diagnóstico (reducir respuestas negativas persistentes), esto se traducía en una mayor activación parental o implicación activa en el cuidado. A su vez, esa implicación más activa estaba asociada con menores dificultades emocionales y conductuales en los menores.
Este hallazgo subraya la importancia del apoyo psicológico a los padres tras el diagnóstico. No se trata solo de bienestar parental, sino de que cuando los progenitores integran la diagnosis y se sienten capaces de actuar, esto repercute directamente en la salud emocional de sus hijos.