Un equipo de investigadores italiano estudió a 179 padres de niños autistas (edad media 9,5 años) para entender cómo su ajuste psicológico ante el diagnóstico influye en el bienestar de sus hijos. Utilizaron cuestionarios para medir tres variables clave: la resolución diagnóstica (aceptación emocional del diagnóstico), la activación parental (grado de implicación activa en el cuidado) y las dificultades emocionales y conductuales del menor.
Los resultados mostraron un vínculo claro: los padres que habían integrado mejor el diagnóstico (menos angustia residual) tendían a desarrollar un estilo parental más activo y orientado a la acción. A su vez, esta activación parental se asociaba con menores problemas emocionales y conductuales en los niños.
Esto sugiere que la aceptación psicológica del diagnóstico no es solo un asunto personal de los padres, sino que tiene efectos prácticos en cómo cuidan y acompañan a sus hijos autistas. Por tanto, los programas de apoyo a familias podrían beneficiarse de fortalecer primero la integración emocional del diagnóstico antes de trabajar directamente en habilidades de crianza.