Un equipo de investigadores encuestó a más de 39.000 abogados de 28 jurisdicciones diferentes para conocer el estado actual de su salud mental y bienestar. Los datos fueron ponderados estadísticamente para ser representativos, y se midieron síntomas de depresión, ansiedad, estrés, burnout relacionado con el trabajo y consumo problemático de alcohol, correlacionándolos con características del entorno laboral como las horas trabajadas, el tipo de práctica legal, litigio y conflicto trabajo-familia.
Los resultados son preocupantes: el 21,6% reportó síntomas moderados o superiores de depresión, el 20,4% ansiedad y el 18,9% estrés. Más alarmante aún, el 47,4% refirió un burnout alto o muy alto. En cuanto al consumo de alcohol, el 41,8% mostró patrones de consumo problemático según criterios estándar. El burnout fue el factor más directamente asociado con la angustia psicológica, y esta aumentó significativamente entre quienes experimentaban conflicto trabajo-familia.
El estudio identifica obstáculos importantes para buscar ayuda: el 53,3% citó preocupaciones sobre confidencialidad y el 49,2% temía por sus perspectivas de carrera. Los investigadores subrayan que el burnout ocupacional y la interferencia trabajo-vida son los objetivos principales para intervenciones futuras en esta población, destacando que no se trata solo de problemas individuales sino de demandas sistémicas de la profesión jurídica.