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📎 Guía gratuita · Hábitos

Apretar los dientes: bruxismo y tensión

Por Miguel Martínez, psicólogo · Colegiado nº CV17649

Seis herramientas para cuando te levantas con la mandíbula cargada, el dentista te ha dicho que estás desgastando los dientes o te descubres apretando en mitad del día.

Ilustración: el ratón de Psicolinks junto a un reloj con un tramo marcado
La idea de fondo. Apretar los dientes casi nunca es un problema de la boca: es un problema de la boca hacia abajo. La férula protege el esmalte y hace falta, pero no quita el motivo. Lo que suele funcionar es un plan a tres bandas: revisión dental para descartar lo físico y proteger la dentadura, reaprender la posición de descanso de la mandíbula durante el día, y trabajar la carga que estás sosteniendo, que es de donde viene la tensión.

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Seis herramientas

Herramienta 1

Primero, al dentista

Antes de tratarlo como un tema de estrés hay que descartar lo físico y valorar el desgaste. También hay bruxismo que aparece asociado a apneas del sueño, a algunos medicamentos o al alcohol y la cafeína, y eso cambia el plan.

Hazlo así: pide cita y cuéntalo tal cual: aprieto, me duele la mandíbula al despertar, me despierto con dolor de cabeza. Si roncas mucho o te despiertas cansado pese a dormir, dilo también.

Herramienta 2 · La que ordena todo lo demás

Separa el de día del de noche

No son lo mismo. El de día es un hábito que puedes pillar y cambiar. El nocturno no se controla con voluntad, y ahí la férula y el manejo del estrés hacen más que cualquier propósito.

Hazlo así: durante dos días pon tres alarmas al azar. Cuando suenen, fíjate en si tienes los dientes juntos. La mayoría de la gente se sorprende de cuántas veces sí.

Herramienta 3

La posición de descanso de la mandíbula

En reposo los dientes no deberían tocarse: la lengua va apoyada en el paladar, los labios juntos y una separación mínima entre las arcadas. Casi nadie lo sabe, y reaprenderlo baja bastante la tensión del día.

Hazlo así: labios juntos, dientes separados, lengua arriba. Pon un recordatorio visual —una pegatina en la pantalla, en el coche, en el espejo— y cada vez que lo veas, recolócate. Se automatiza en unas semanas.

Herramienta 4

Baja la carga muscular acumulada

Los maseteros y temporales son músculos que trabajan sin descanso todo el día. Cuando llevan meses tensos, duelen ellos y dan dolores de cabeza que parecen otra cosa.

Hazlo así: calor húmedo diez minutos por la noche sobre la mandíbula, masaje suave en círculos delante de la oreja, y menos chicle, hielo, bolígrafos y uñas. Nada de esto cura, pero baja el dolor mientras trabajas el resto.

Herramienta 5

Mira qué hay debajo

Apretar es casi siempre un termómetro. Suele coincidir con épocas de más carga, con conflictos que no se están diciendo o con esa cabeza que da vueltas justo al meterse en la cama.

Hazlo así: apunta una semana cómo te levantas de la mandíbula y qué tal fue el día anterior. Si la relación es clara, el trabajo está ahí y no solo en la boca. Tienes las guías «El estrés que no para» y «Deja de darle vueltas».

Herramienta 6

Cuida la última hora del día

El bruxismo nocturno empeora con sueño de mala calidad, alcohol y cafeína tarde. No es la causa, pero es la parte que más fácil se corrige.

Hazlo así: nada de alcohol en las dos horas previas, cafeína solo por la mañana, y una rutina tranquila antes de dormir. Si duermes mal en general, empieza por la guía «Dormir mejor en 7 pasos».
Cuándo mirar más allá. Si el dolor de mandíbula es diario, si hay chasquidos o bloqueos al abrir la boca, o si el apriete va con insomnio y con la cabeza a mil, conviene trabajar las dos partes a la vez: la dental con tu dentista y la de estrés con un profesional.

¿Y si quieres trabajarlo con alguien?

Soy Miguel Martínez, psicólogo colegiado nº CV17649. Paso consulta online para toda España y presencial en Valencia. Si esto que cuenta la guía te está pasando de verdad y quieres que alguien mire tu caso, escríbeme y te digo cómo trabajo, sin compromiso.

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