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📎 Guía gratuita · Miedos

Cuando te da ansiedad llamar por teléfono

Por Miguel Martínez, psicólogo · Colegiado nº CV17649

Seis herramientas para cuando tienes llamadas pendientes desde hace semanas, prefieres escribir siempre y se te acumulan gestiones sin hacer.

Ilustración: el ratón de Psicolinks junto a una escalera de peldaños que sube
La idea de fondo. El teléfono junta todo lo que hace difícil una situación social: no ves la cara del otro, no puedes corregir lo que dices y hay que contestar sin pensar. Por eso cuesta, y por eso se evita. El problema es que evitar funciona al revés de como parece: cada llamada aplazada no se queda igual, se hace más grande, y encima se le suma la culpa. Lo que la desactiva es lo de siempre en los miedos: acercarse por escalones y dejar de aplazar.

¿Prefieres guardarla o imprimirla? Descárgala en PDF para tenerla a mano.

Seis herramientas

Herramienta 1

Que te cueste el teléfono no es una rareza

Es de las cosas que más gente evita y menos gente cuenta. Tiene su lógica: no ves la cara del otro, no puedes revisar lo que dices y hay que responder en tiempo real, sin margen.

Hazlo así: ponlo en su sitio: es una situación social difícil, no una prueba de si vales. Y como toda situación social difícil, se entrena.

Herramienta 2 · La que rompe el círculo

Cada llamada aplazada la hace más difícil

Aplazar alivia hoy y sube el precio mañana. La llamada crece en la cabeza, se le suma la culpa por no haberla hecho, y llega un punto en que ya no es la llamada: es todo lo que le has echado encima.

Hazlo así: la regla que rompe el círculo: la llamada se hace el mismo día que aparece. No cuando estés listo, porque ese momento no llega.

Herramienta 3

Llévalo escrito

Buena parte del miedo es a quedarte en blanco. Con dos líneas delante eso deja de ser posible.

Hazlo así: apunta la primera frase entera —«hola, llamo para pedir cita»— y las dos o tres cosas que necesitas resolver. No hace falta un guion completo: con el arranque basta, que es lo que se atasca.

Herramienta 4

Empieza por las fáciles

Ir directo a la llamada que más miedo da suele acabar en abandono. Se sube por escalones, como en cualquier miedo.

Hazlo así: haz tu escalera: pedir hora en la peluquería, preguntar un horario, una gestión corta, y arriba del todo la que llevas meses evitando. Cada escalón varias veces hasta que aburra.

Herramienta 5

Cuidado con el repaso de después

Colgar y quedarte media hora repasando cómo has sonado es la parte que más desgasta, y no mejora la siguiente llamada ni un poco.

Hazlo así: al colgar, haz algo con las manos inmediatamente. Y si aparece el repaso, apunta en una línea qué harías distinto y cierra. Tienes la guía «Deja de darle vueltas».

Herramienta 6

No lo sustituyas todo por mensajes

Escribir en lugar de llamar está bien muchas veces, pero si se convierte en la única vía, el miedo crece y hay cosas que se quedan sin resolver durante meses.

Hazlo así: reserva una llamada a la semana para algo que habrías escrito. Una. Es suficiente para que la habilidad no se apague.
Cuándo pedir ayuda. Si esto te está costando gestiones importantes, citas médicas o el trabajo, o si va con miedo a hablar en público y a situaciones sociales en general, se trabaja bien y suele avanzar rápido con exposición guiada. Tienes también «Ansiedad social» y «Vencer la timidez».

¿Y si quieres trabajarlo con alguien?

Soy Miguel Martínez, psicólogo colegiado nº CV17649. Paso consulta online para toda España y presencial en Valencia. Si esto que cuenta la guía te está pasando de verdad y quieres que alguien mire tu caso, escríbeme y te digo cómo trabajo, sin compromiso.

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