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📎 Guía gratuita · Ansiedad

Beber para calmar la ansiedad

Por Miguel Martínez, psicólogo · Colegiado nº CV17649

Seis herramientas para cuando la copa se ha convertido en la forma de bajar el día, de dormir o de aguantar el domingo por la tarde.

Ilustración: el ratón de Psicolinks junto a una alarma que suena
La idea de fondo. El alcohol es un ansiolítico rápido, barato y legal, y por eso muchísima gente lo usa como tal sin llamarlo así. El problema es que la calma dura dos horas y el rebote dura doce: sube la ansiedad de madrugada, rompe el sueño y deja el día siguiente peor, lo que a su vez pide otra copa. Aquí no vamos a hablar de cuánto es demasiado, sino de para qué estás bebiendo, que es la pregunta que sí cambia algo.

¿Prefieres guardarla o imprimirla? Descárgala en PDF para tenerla a mano.

Seis herramientas

Herramienta 1

Mira para qué bebes, no cuánto

La pregunta de cuántas copas son demasiadas lleva a discusiones sin salida. La útil es otra: ¿bebes para pasarlo bien o bebes para dejar de sentir algo? Beber para apagar el malestar es lo que convierte el alcohol en un problema, aunque la cantidad parezca normal.

Hazlo así: apunta durante una semana en qué momentos bebes y cómo estabas justo antes. El patrón se ve enseguida, y suele sorprender.

Herramienta 2

Entiende por qué te deja peor

El alcohol calma en el momento porque deprime el sistema nervioso, y unas horas después produce un efecto rebote de activación: por eso se dispara la ansiedad de madrugada o al día siguiente. Y fragmenta el sueño aunque te duermas antes.

Hazlo así: la próxima vez que tengas un día de ansiedad alta, revisa qué bebiste la noche anterior. Ver la relación con tus propios datos convence más que cualquier explicación.

Herramienta 3 · La que más cambia las cosas

Ponte reglas antes, no durante

Decidir cuánto vas a beber cuando ya estás bebiendo no funciona: el alcohol es precisamente lo que apaga esa capacidad de decidir.

Hazlo así: fija de antemano los días de la semana en que vas a beber y cuánto, y déjalo por escrito. Y no tengas alcohol en casa si tu momento de riesgo es solo, por la noche.

Herramienta 4

Ten preparado el sustituto

La copa ocupa un hueco: la transición del trabajo a la casa, el rato de sofá, el aburrimiento. Si quitas la copa y no pones nada, el hueco te devuelve a ella.

Hazlo así: decide qué haces en ese momento exacto: una ducha, salir a andar veinte minutos, una bebida sin alcohol que te apetezca de verdad. Concreto y a mano.

Herramienta 5

Cuidado con mezclarlo con medicación

Si estás tomando ansiolíticos, antidepresivos o pastillas para dormir, el alcohol interacciona y puede ser peligroso, además de anular parte del tratamiento.

Hazlo así: coméntaselo a tu médico con sinceridad, incluso si te da apuro. Es información clínica, no un juicio moral, y cambia lo que te puede recetar.

Herramienta 6

Ojo con dejarlo de golpe si bebes mucho a diario

En un consumo alto y diario, la retirada brusca puede tener complicaciones médicas serias. No es una advertencia teórica.

Hazlo así: si bebes todos los días y en cantidad, no lo dejes por tu cuenta de un día para otro: háblalo antes con tu médico para hacerlo con seguridad.
Cuándo pedir ayuda. Si has intentado reducir y no lo consigues, si bebes a escondidas, si necesitas beber para empezar el día o si has tenido problemas de salud, laborales o familiares por ello, esto se trata y hay recursos gratuitos: tu médico de familia, los centros de atención a las adicciones de tu comunidad y las asociaciones de personas en rehabilitación, que atienden también a las familias.

¿Y si quieres trabajarlo con alguien?

Soy Miguel Martínez, psicólogo colegiado nº CV17649. Paso consulta online para toda España y presencial en Valencia. Si esto que cuenta la guía te está pasando de verdad y quieres que alguien mire tu caso, escríbeme y te digo cómo trabajo, sin compromiso.

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