Beber para calmar la ansiedad
Por Miguel Martínez, psicólogo · Colegiado nº CV17649
Seis herramientas para cuando la copa se ha convertido en la forma de bajar el día, de dormir o de aguantar el domingo por la tarde.
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Seis herramientas
Herramienta 1
Mira para qué bebes, no cuánto
La pregunta de cuántas copas son demasiadas lleva a discusiones sin salida. La útil es otra: ¿bebes para pasarlo bien o bebes para dejar de sentir algo? Beber para apagar el malestar es lo que convierte el alcohol en un problema, aunque la cantidad parezca normal.
Herramienta 2
Entiende por qué te deja peor
El alcohol calma en el momento porque deprime el sistema nervioso, y unas horas después produce un efecto rebote de activación: por eso se dispara la ansiedad de madrugada o al día siguiente. Y fragmenta el sueño aunque te duermas antes.
Herramienta 3 · La que más cambia las cosas
Ponte reglas antes, no durante
Decidir cuánto vas a beber cuando ya estás bebiendo no funciona: el alcohol es precisamente lo que apaga esa capacidad de decidir.
Herramienta 4
Ten preparado el sustituto
La copa ocupa un hueco: la transición del trabajo a la casa, el rato de sofá, el aburrimiento. Si quitas la copa y no pones nada, el hueco te devuelve a ella.
Herramienta 5
Cuidado con mezclarlo con medicación
Si estás tomando ansiolíticos, antidepresivos o pastillas para dormir, el alcohol interacciona y puede ser peligroso, además de anular parte del tratamiento.
Herramienta 6
Ojo con dejarlo de golpe si bebes mucho a diario
En un consumo alto y diario, la retirada brusca puede tener complicaciones médicas serias. No es una advertencia teórica.
¿Y si quieres trabajarlo con alguien?
Soy Miguel Martínez, psicólogo colegiado nº CV17649. Paso consulta online para toda España y presencial en Valencia. Si esto que cuenta la guía te está pasando de verdad y quieres que alguien mire tu caso, escríbeme y te digo cómo trabajo, sin compromiso.
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