El sesgo de impacto
Somos malísimos prediciendo cómo estaremos. No en la dirección —eso sí se acierta—, sino en cuánto y durante cuánto.
Qué es
Al imaginar un suceso futuro, acertamos si nos pondrá bien o mal, y fallamos en la intensidad y sobre todo en la duración. La razón principal es que uno se imagina el suceso a solas, sin el resto de la vida alrededor: sin el trabajo, los amigos, la comida, la serie de la noche y las mil cosas que van a seguir pasando y que van a ir ocupando sitio.
A eso se suma que la cabeza tiene un sistema bastante bueno para digerir lo que pasa —le buscamos explicación, lo encajamos, se vuelve normal— y ese sistema no aparece en la predicción, porque nadie se imagina acostumbrándose.
Dónde aparece
En «si me deja, no lo supero». En «si suspendo esto, se acabó». En el miedo a un despido o a una mudanza. Y en el otro lado, que se estudia menos y hace también su daño: en creer que el ascenso, la casa nueva o el premio van a cambiarte la vida, cuando a los pocos meses son el suelo desde el que se mira lo siguiente.
Ojo, esto no dice que las cosas no duelan. Dice que la predicción se pasa por arriba —y una predicción de dolor infinito es la que hace evitar decisiones que había que tomar.
Qué se puede hacer
Si lo que tienes delante es una decisión de las que dan miedo, están tomar decisiones difíciles y lo dejo o sigo. Y si estás en mitad del golpe, superar una ruptura y cuando te despiden.
De dónde sale esto. Gilbert, D. T., Pinel, E. C., Wilson, T. D., Blumberg, S. J. y Wheatley, T. P. (1998). Immune neglect: a source of durability bias in affective forecasting. Journal of Personality and Social Psychology, 75(3), 617–638.
¿Y si no es solo curiosidad? Si la ansiedad, el ánimo o cualquiera de estas cosas te está complicando el día a día, se puede trabajar con alguien. Soy Miguel Martínez, psicólogo colegiado nº CV17649: consulta online para toda España y presencial en Valencia.
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