El efecto de mera exposición
Una canción que al principio no dice nada acaba gustando de tanto oírla. No ha cambiado la canción.
Qué es
La simple repetición de un estímulo aumenta la preferencia por él. No hace falta que aporte nada, ni que uno se dé cuenta de que lo ha visto antes: lo conocido se procesa más fácil, y esa facilidad se confunde con que nos gusta. Funciona con caras, con palabras inventadas, con formas y con melodías.
Dónde aparece
En la publicidad, que es su industria: la mayor parte de los anuncios no te convencen de nada, solo te repiten un nombre. En la música. En por qué preferimos nuestra propia cara en el espejo a la de una foto —en el espejo la vemos al revés, y esa es la versión que llevamos vista toda la vida—. Y en los gustos que uno cree propios y son sencillamente lo que había en casa.
Qué se puede hacer
Para llevarlo a un miedo concreto, están superar una fobia y la jerarquía de exposición. Y para lo de hacer que algo nuevo cuaje, crear hábitos que duren.
De dónde sale esto. Zajonc, R. B. (1968). Attitudinal effects of mere exposure. Journal of Personality and Social Psychology, 9(2, pt. 2), 1–27.
¿Y si no es solo curiosidad? Si la ansiedad, el ánimo o cualquiera de estas cosas te está complicando el día a día, se puede trabajar con alguien. Soy Miguel Martínez, psicólogo colegiado nº CV17649: consulta online para toda España y presencial en Valencia.
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