No es falta de carácter: el premio de después vale menos justo en el momento de decidir.
Esperar le baja el precio a las cosas.
Qué es
Una recompensa vale menos cuanto más haya que esperarla. Eso no sorprende a nadie; lo que sorprende
es la forma de la caída: se desploma al principio y luego casi no baja. Entre «ahora»
y «dentro de una semana» hay un abismo; entre «dentro de doce meses» y «dentro de trece», casi nada
— aunque la espera sea la misma.
De ahí sale la inversión de preferencia. Casi todo el mundo prefiere
50 € hoy antes que 60 dentro de un mes, y a la vez prefiere 60 dentro de trece meses antes que 50
dentro de doce. Es la misma espera de un mes y la respuesta cambia. Por eso lo que se decide el
domingo por la noche no se sostiene el martes por la tarde: no ha cambiado la decisión, ha cambiado la
distancia.
Qué se puede hacer
Tres cosas, y ninguna es «tener más fuerza de voluntad»:
Decidir cuando la tentación está lejos —dejar la ropa preparada,
la compra hecha, la sesión pagada—; partir el premio lejano en premios cercanos, para
que haya algo hoy; y poner distancia física a lo que compite, que es lo que de verdad
cambia la elección en el momento. Para montarlo, el
rastreador de hábitos.
Y esto se puede notar, no solo leer. Seis elecciones entre dinero de hoy y dinero de dentro de un mes, y al final sale tu curva dibujada: el experimento del descuento por demora. Dos o tres minutos, y no puntúa nada.
De dónde sale esto. Ainslie, G. (1975). Specious reward: a behavioral theory of impulsiveness and impulse control. Psychological Bulletin, 82(4), 463–496.
¿Y si no es solo curiosidad? Si la ansiedad, el ánimo o cualquiera de estas cosas
te está complicando el día a día, se puede trabajar con alguien. Soy Miguel Martínez, psicólogo
colegiado nº CV17649: consulta online para toda España y presencial en Valencia.